Información es poder II

“Los aspectos prácticos de la traducción

o de cómo enfrentar al mundo y ganar dinero traduciendo.”

Parte II

Por Edith Verónica Luna

6. Pregunta a los expertos (o al cliente, en su defecto). Nunca te quedes con la duda. Aunque tú sabes todo lo que se necesita saber de traducción, los expertos llevan la batuta en lo que se refiere a la especialidad de la que se traduce. En ocasiones, son ellos quienes normalizan la terminología pues, son quienes trabajan de cerca con piezas, conceptos e instrumentos, entre otras cosas. Piensa que el hecho de que un traductor pregunte cómo puede resolver la traducción de cierto término deja una buena impresión y, además, el cliente se sentirá agradecido de que lo tomes en cuenta. En mi experiencia, el hecho de preguntar a un fabricante (que no era el cliente) acerca de la diferencia entre tres tipos de válvulas me valió el contrato para traducir manuales durante un año para ese fabricante.

7. Investiga. No traduzcas sin comprender. Infinidad de veces hemos visto manuales completamente incomprensibles que fueron traducidos por alguien que no tiene las bases para hacerlo, que no conoce la lengua de llegada o que simplemente no entendió la frase original. Los resultados son cómicos, por lo general, y no pasan de que el cliente no vuelva a comprar ese producto o lo devuelva, pero pensemos en la traducción de un manual para pasar corriente de un auto a otro. Si en la traducción dice que conectemos el cable negativo de un acumulador al polo negativo del otro, en lugar de conectarlo a tierra en alguna parte del carro lejos del acumulador, ocasionaremos una tragedia. Si no comprendes la oración original, recurre al punto seis y evita incendios.

8. Corrige, siempre lee el texto al final. Cuando establezcas la fecha de entrega de la traducción que te han encargado, asegúrate de dejar espacio suficiente para la revisión final del texto. Una buena traducción debe leerse con fluidez y comprenderse en su totalidad, sin ambigüedades. Algunos traductores hacen anotaciones sobre el texto que van a traducir  (en el mismo procesador de textos Word) y se olvidan de quitarlas cuando han terminado el trabajo. Evita que tu cliente lea notas como “¿Y esto qué carajo quiere decir?”. Si lees el texto final te darás cuenta de posibles inconsistencias y tendrás ocasión de corregirlas. Nunca te saltes este paso.

9. Presenta un trabajo pulcro. Pregunta a tu cliente en qué formato o soporte electrónico desea recibir el trabajo final. Si consideras desde el principio cómo entregarás el trabajo, también podrás calcular costos extra. Una traducción impresa (de volumen considerable) te ocasionará costos de tinta y papel. Si lo que quieren es un disco, pen drive o usb, deberás considerar también el costo de éstos. Ya existen distintos formatos y modalidades para enviar tu trabajo pero intenta siempre que la presentación sea excelente y recuerda que las fechas de entrega son inamovibles.

10. Tus glosarios son tu mayor tesoro. Son el resultado de tu esfuerzo y nunca sabes cuando volverás a usarlos. Actualmente, las memorias de traducción como Trados, Déjà Vu, Wordfast y otros te ayudan a almacenarlos y reutilizarlos cuando más lo necesites. No por nada existe un mercado negro de glosarios. Si lo creas a conciencia, con orden y buenas referencias de uso, te ahorrará el trabajo de investigación en futuras traducciones y tendrás oportunidad de verificar otras cosas o dedicarle más tiempo a la revisión. Si no cuentas con memorias de traducción, excel siempre será una buena herramienta.

11. ¡Profesionalízate! En cuanto tengas oportunidad titúlate, obtén tu cédula profesional, regístrate en hacienda, imprime facturas, recibos de honorarios, tarjetas de presentación. Estos son los primeros pasos para comenzar a traducir como profesional. Más adelante, podrías pensar en formar parte de alguna institución que se dedique a apoyar al gremio de los traductores, e incluso, en contratar alguna oficina virtual que te ayude a organizar tus llamadas, mensajes y encargos. Nada es tan difícil, ni caro, ni se necesita demasiado tiempo para hacerlo y todo te ayudará a alimentar tu imagen como traductor.

12. Invierte. Tus herramientas indispensables serán: un equipo de cómputo con suficiente capacidad para la ejecución de programas, los diccionarios, las impresoras, las memorias de traducción, un escáner, fax, teléfono fijo y una blackberry. Antes de que consideres comprarte un abrigo de $3000 para el “frío” de México, piensa que esa misma cantidad puedes invertirla en un escáner o un Black’s Law Dictionary. Si tienes una buena cartera de clientes y una excelente fama como traductor, no necesitarás salir de tu casa y enfrentarte al frío de la ciudad.

13. Mantente actualizado. El paso del tiempo es inexorable, cada día aparecen nuevas tecnologías y hay que intentar estar al día sin negarnos a los avances. No pierdas la oportunidad de inscribirte en cursos, congresos o talleres, el conocimiento nunca estorba y debemos ser humildes cuando se trata de aprender cosas nuevas. La gente que menos esperas tiene algo que enseñarte y puedes compartir experiencias que los van a enriquecer a ambos. Por otro lado, el cursar maestrías y, de ser posible, consiguir becas de posgrado o investigación son elementos que te ayudarán a conocer las cosas nuevas que se están haciendo en el medio. No pienses en ellos como sólo un título más que agregar a tu CV, sino como una oportunidad de conocer a otros traductores que ya llevan un buen trecho del camino andado.

Estos puntos no pretenden ser una guía obligatoria y quizá no le sirvan a todo el mundo. Los considero, simplemente, un resumen de aquello a lo que nos hemos tenido que enfrentar los traductores autónomos recién egresados y que considero puede ser de utilidad. Si encontramos en el camino que hay que hacer ajustes o modificaciones a estos 13 puntos, lo informaremos aquí mismo. Por lo pronto, el conocimiento está allá afuera, sólo hay que buscarlo. El profesional más informado es quien se queda con los mejores trabajos, los mejores puestos y el mejor salario. Tú decides.

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Información es poder I

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“Los aspectos prácticos de la traducción
o de cómo enfrentar al mundo y ganar dinero traduciendo.”

I parte

Por Edith Verónica Luna

Hace unos días me invitaron a conversar con los alumnos de 7° y 8° semestre de la licenciatura en traducción del ISIT y, en una charla bastante enriquecedora, tuve la oportunidad de plantearles 13 puntos que considero importantes cuando uno comienza a ejercer su profesión de manera profesional. Presento aquí la primera parte:

  1. Busca a tus clientes, porque ellos no te buscarán a ti. Existen ya una infinidad de medios de comunicación con los que puedes darte a conocer: correos electrónicos, Blogs, Twitter, Tumbler, Facebook, you name it. No hay pretexto y no es válido quedarte sentado esperando que el trabajo te caiga del cielo o que a algún conocido se le ocurra que quiere traducir todos los booklets de su fonoteca. Redacta tu CV en dos o tres idiomas y envíalo a clientes potenciales de tus áreas de especialidad, crea un blog o un sitio donde describas las actividades que realizas y así te darás a conocer. Crea una cuenta de correo especial para el trabajo, eso da una buena impresión (evita “cositahermosa@correo.com”, “foxylady@correo.com” “elchingón@correo.com” y otros por el estilo).
  2. Habla de ti y de lo que puedes hacer. Uno nunca sabe quién puede estar escuchándote. Infinidad de veces hemos estado en reuniones donde, de pura casualidad, está el Director General de la Kimberly Clark o el primo de éste y necesitan un traductor de planta con excelente sueldo. Si pierdes la oportunidad de hablar de lo que sabes hacer, nadie se enterará y vivirás en el anonimato. Cuéntale a tus amigos lo difícil que es traducir de manera profesional, cómo haces tus glosarios, cómo investigas los temas de los textos a los que te enfrentas, así como cuáles son tus tarifas y formas de pago que manejas. En pocas palabras: exalta tus habilidades y vende tu trabajo, la mayoría de los proyectos llegan mediante los amigos, conocidos o ex compañeros que conocen tu profesión.
  3. Reúnete con colegas. Solventen carencias. La unión hace la fuerza. Si hay una especialidad o una lengua que tú no manejas, intenta aliarte con un colega que sí lo haga. De ese modo se irán creando un portafolio de clientes y evitarán tener que rechazar el trabajo por falta de conocimientos o entregar una traducción de dudosa calidad. Si se labora en conjunto, habrá momentos en los que ninguno se quedará sin trabajo y podrán compartir conocimientos, lo cual enriquecerá su CV y aumentará su competitividad en el mercado laboral.
  4. Haz el miedo a un lado. Acepta retos. Esto no significa que debas lanzarte al vacío y hacer de todo sin tener los conocimientos necesarios. Analiza bien tus opciones. La interpretación simultánea, consecutiva o la traducción  inversa (a un idioma que no es tu lengua materna) son algunas de las cosas que tus clientes te van a solicitar y es probable que, siendo traductor, no te sientas cómodo con estas prácticas. Piérdeles el miedo y confía en tu preparación: si no lo haces tú, alguien más lo hará sin ética alguna y con resultados desastrosos. Todas los proyectos te dejarán una enseñanza valiosa y aprenderás, incluso, lo que NO debes hacer la próxima ocasión que te pidan algo similar.
  5. Educa al cliente. Vivimos en una sociedad cuyo conocimiento acerca del mundo de la traducción es escaso o nulo. La competencia desleal no ha ayudado mucho a eliminar la idea de que una traducción puede hacerla cualquiera que haya cursado 6 meses en el Harmon hall. Establece tus tiempos de entrega teniendo en cuenta las fases de investigación y revisión.  Fija tarifas justas con base en las horas de trabajo que le dedicas a un proyecto; el cliente debe entender la relación proporcional entre Precio y Calidad. Sí, cualquiera puede hacer una traducción por $5 dólares cada página, pero tú cobras $10 o $15 dólares porque va garantizada la calidad de la traducción. No en vano tardaste 4 años en la carrera, 2 en la maestría y 3 en el doctorado. Por último, no olvides que todo trabajo urgente implica un costo extra.  Si la primera frase del cliente es “necesito la traducción para dentro de tres horas”, no te niegues, pero explícale que tú también comes, duermes y tienes otras actividades. Si debes hacer todo a un lado por su premura, habrá que compensarte.

La próxima semana publicaré los 8 puntos restantes que se relacionan con herramientas útiles y otros aspectos que no podemos hacer a un lado cuando comenzamos a laborar de manera profesional.

Los hilos de la traducción

Los hilos de la traducción

Por Edith Verónica Luna

En la mujer de los cinco elefantes, excelente película alemana presentada hace unas semanas en la cineteca nacional, la traductora de nada menos que Fiodor Dostoievsky, hace una analogía entre el texto y el textil. Swetlana Geie dice que el texto es como una tela recién lavada cuyos hilos han perdido su lugar en el conjunto. Para ella, es el traductor quien tiene que ayudar a esos hilos a retomar su camino dentro del texto planchándolos con suavidad y teniendo muy en cuenta el camino que habían trazado en un principio.

Abusando de dicha analogía, pienso entonces en la inmensa cantidad de telas e hilos que requieren distintos tipos de lavado y de planchado; habrá unos tejidos más delicados que otros y no debemos sustraernos a la posibilidad de que, de vez en cuando, echemos a perder una camisa por habernos saltado algún paso del proceso o no haber mirado la etiqueta. Es decir que, antes de aprender a lavar y planchar a la perfección, vamos a encoger y a quemar una que otra prenda.

Ante este panorama, y después de 9 años como traductora de todo tipo de textos, he dejado de creer ciegamente, y quizá también de manera prematura, en las teorías y métodos de la traducción pues como dice Klaus Reichert “Toda teoría puede refutarse con otra; todo método sirve sólo para el ejemplo con que se trata de demostrar”.[1] Si bien me he desprendido hasta cierto punto de la norma, debo decir que las reglas de la traducción me han sido utilísimas para adaptarme a las necesidades de cada texto. Y es que el texto es el que exige determinado “método”, si es que le podemos llamar así, de traducción; exige ciertos matices, repeticiones y es la sensibilidad de cada uno de nosotros la que nos dirá cómo resolver aquellas dificultades a las que nos enfrentamos.

Miguel Sáenz, por ejemplo, traductor de Günter Grass, Thomas Bernhard y Salman Rushdie, afirma que es el autor quien ha de comenzar por hacer su obra traducible. Pero es el mismo Sáenz quien reconoce que hay autores que nunca piensan en su traductor y que incluso utilizan la alternancia de lenguas de manera intencional para añadir “color” a sus textos, además de crear normas que van contra el genio de la lengua en la que escriben. Todos ellos, problemas que el traductor debe pensar cómo sortear. En su traducción de Shalimar el payaso, (urdu e inglés) Sáenz recurre al uso de un glosario de 30 palabras aproximadamente que se repiten de manera más o menos constante a lo largo de toda la novela. En otra de sus traducciones, Helada, de Thomas Bernhard, (escrita originalmente en alemán) Sáenz recurre a las explicaciones dentro del mismo texto, a la castellanización de ciertos conceptos y, a lo largo de las 395 páginas, utiliza únicamente una nota al pie para explicar lo que es un Groschen, una moneda austriaca. Mientras tanto, en Tala, novela de ese mismo autor, Sáenz recurre a la construcción gramatical alemana y decide enviar el verbo al final de las oraciones en castellano para mantener el ritmo germano. Por su parte, la traductora de Murakami, Lourdes Porta, al trabajar Sauce ciego, mujer dormida, se ve prácticamente obligada a incluir unas cinco notas al pie en un libro de 473 páginas para ilustrar al lector sobre las costumbres japonesas que resultarían un tanto extensas dentro del texto.

Estos ejemplos nos ofrecen una visión amplia de los recursos de los que puede echar mano el traductor para hacer justicia al texto original, además de resaltar el hecho de que cada obra requerirá cierto acercamiento, tratamiento, método. Si analizamos los procesos que llevan a cabo los traductores, veremos que todos pasamos por lo mismo, trátese de la especialidad que se trate. Primera lectura: de reconocimiento, segunda lectura: de identificación de problemas, tercera lectura: de proceso traductológico, cuarta: de primera revisión, quinta: de segunda revisión con algún lector del original o, en su defecto, con el editor o especialista y, si bien nos va, termina aquí. Si no, como en una receta, agregar al gusto.

Es entonces nuestra tarea, la de traducir lo “intraducible”, llevar al lector a una realidad que no es la suya, mantener esa extrañeza que tanto se quiso borrar en la antigüedad con argumentos como “me sigue sonando a francés”, como hacíamos en el salón de clases; ya dejamos atrás la época en la que el traductor debía pasar inadvertido, es momento de hacernos escuchar, de no tener que explicar al editor que su “manual de estilo” no aplica para todas las traducciones, de exigir nuestro nombre en la portada y de tomar decisiones dentro del texto que será nuestra creación. Afortunadamente no son éstos gritos ahogados y hay editoriales nuevas que parecen prestar oídos. Aspiremos a la traducción perfecta y única a sabiendas de que no podemos alcanzarla.

En los últimos minutos de La mujer de los cinco elefantes vemos a la traductora rodeada de libros, lápices, café y una máquina de escribir posada sobre un escritorio junto a la ventana y no dejé de pensar que esa silueta a contraluz podría ser de cualquiera de nosotros enfrentándonos a nuestros propios elefantes.



[1] Klaus, Reichert, Die unendliche Aufgabe, Cal Hanser, Munich, 2003.

Texto leído el pasado 27 de octubre con los alumnos de 7° y 8° semestre de la carrera de traducción en el Instituto Superior de Intérpretes y Traductores.

Reckless y su traductora

Entrevista con Marga Santos

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¿Qué pensaste cuando te propusieron traducir Reckless?

¡Fue una inmensa sorpresa y alegría! Cuando hice la prueba de traducción del primer capítulo, el estilo y la temática me recordaron a ella, pero ni en mis mejores sueños pensé que podría ser realmente una obra suya.

¿Encontraste retos o dificultades en el proceso de traducción? ¿Cuáles fueron y cómo los resolviste?

¡Claro que hubo dificultades! El proceso de traducción nunca es coser y cantar. Lo que más dificultad me supuso fue el mundo detrás del espejo, con personajes y objetos fantásticos que a veces no tenían una correspondencia exacta en español y lugares realmente inhóspitos y extraordinarios. Intenté imaginar visualmente lo que describe Cornelia para poder plasmar en mi traducción una descripción lo más similar posible a la original.

¿Qué piensas del estilo de Cornelia Funke en comparación con otros autores alemanes de libros para niños?

Creo que Cornelia escribe una literatura para niños que bien podría ser leída por adultos. Consigue lo que, en mi opinión, sólo está al alcance de los mejores escritores de literatura infantil y juvenil: enviar un mensaje que puede llegar tanto a niños como a adultos, entreteniendo a ambos.

¿Cuál es tu opinión sobre Reckless?

Lo que más me gusta de Reckless es que no es un libro insípido pensado para entretener a los niños un rato. Ante todo, es un libro de aventuras, sí, pero trata temas que invitan a la reflexión a niños y a adultos: la relación entre hermanos, el amor, los celos, la naturaleza débil de las personas entre otros.

¿Qué pasaje del libro te gustó más y por qué?

No voy a mencionar ningún pasaje concreto, para no revelar nada de la historia. Sin embargo, lo que más me ha gustado de Reckless, además de lo que ya he dicho en la pregunta anterior, es que los personajes no son planos, como ocurre a menudo en la literatura infantil y juvenil e incluso adulta: no hay buenos y malos, aunque pueda dar esa impresión al principio. Los humanos del libro no son perfectos y, a menudo, son más vengativos y crueles que los goyl. Nadie es blanco o negro, sino que todos los personajes son una gama de colores, con sus respectivos sentimientos, pasiones e inquietudes. Como en la vida real.

¿Cuáles son los personajes que te parecieron más interesantes y por qué?

La verdad es que todos los personajes son muy interesantes, pero quizá la que más me gusta es el Hada Oscura. Al principio de la novela la clasifiqué como «mala», pero a lo largo de la historia me fue inspirando cada vez más simpatía. Incluso ella es una contradicción, puesto que, como hada, es incapaz de amar, ¿pero qué siente entonces por el rey goyl? ¿Y qué siente el rey goyl por ella? Me encanta el capítulo en el que ella reflexiona sobre esta pregunta y conocemos sus inquietudes y su deseo de agradar al rey de piedra.

¿Encuentras diferencias en el trabajo de traducción de un libro para adultos y uno dirigido al público joven?

Sinceramente, no. Si estoy traduciendo un libro para un público más infantil, el trabajo sí es diferente: intento meterme en la piel del niño y escribir pensando en ellos. Sin embargo, creo queReckless está pensado para gustar tanto a jóvenes como a adultos.

¿Y son estos dos públicos tan diferentes? La verdad es que para mí la frontera entre literatura juvenil y literatura adulta es muy fina; aunque sé que se suele hacer esa separación, yo no lo veo muy claro. Como dice Laura Gallego, escritora de literatura fantástica, prefiero pensar en géneros que los jóvenes suelen leer con más afición que los adultos, y entre ellos está, desde luego, el género fantástico.

¿Seguiste algún proceso específico para la traducción deReckless?

Seguí el proceso con el que más a gusto me siento. Primero leo la obra entera, disfrutando como lectora, pero también analizando como traductora: apunto posibles problemas que pueda tener más tarde en la traducción, o detalles que quiera comentar con la editorial. Una vez leído, empiezo a traducir.

¿Te gustaría seguir traduciendo a Cornelia?

Sería un honor y un placer poder seguir traduciendo su trabajo.

Marga Santos es licenciada en filología inglesa por la Universidad del País Vasco y en traducción e interpretación por la Universidad de Salamanca. Trabajó como profesora de español en la Universidad Tecnológica de Kaunas en Lituania y actualmente vive en Alemania, donde continúa su labor como profesora de español y traductora del inglés, alemán y lituano. Además, combina su trabajo con estudios de lingüística y literatura inglesa y española en la Universidad de Colonia.

Entrevista tomada del sitio del Fondo de Cultura Económica y reproducida aquí por ser un ejemplo de trabajo y constancia entre los traductores jóvenes.

Cornelia Funke

Nació el 10 de diciembre de 1958 en Dorsten, Alemania. Obtuvo un diplomado en pedagogía y durante tres años trabajó como educadora. Tomó un curso de ilustración de libros infantiles en Hamburgo y comenzó a trabajar como diseñadora de juegos de mesa, ilustradora de cuentos para niños y guionista del programa televisivo alemán Siebestein.

Con su novela El jinete del dragón alcanzó el éxito mundial que ratificó con la aparición de la trilogía Mundo de Tinta, encabezada por Corazón de tinta, libro que permaneció durante semanas en la lista de los más vendidos en Alemania e Inglaterra, por lo que en 2005 la revista TIME la consideró como una de las cien personalidades más influyentes del mundo. Actualmente Cornelia Funke vive en Los Angeles y es una de las escritoras de literatura para niños y jóvenes más importantes en lengua alemana.

Ha publicado más de cincuenta títulos, varios de ellos ilustrados por ella misma, que han sido traducidos a más de cuarenta idiomas; siete de ellos se han llevado a la pantalla grande y de nueve se ha hecho una adaptación teatral. Tan sólo en 2005 vendió más de 100 000 ejemplares a nivel mundial y las ventas de sus libros aumentaron conforme salió al mercado la trilogía Mundo de Tinta. Con Muerte de tinta, publicado en 2007, Cornelia Funke llegó al primer lugar en la lista de los más vendidos, lugar que ocupó por más de dos semanas.

Fondo de Cultura Económica publicó Cuando Santa cayó del cieloEl jinete del dragón y la trilogía Mundo de Tinta, en coedición con la editorial Siruela

Traducciones directas del ruso

"Portrait of the Writer Fyodor Dostoyevsk...

Image via Wikipedia

¡Que vuelven los (clásicos) rusos!

Títulos de Tolstói, Dostoyevski y Leskov regresan en nuevas traducciones en una colección de El Aleph y Mario Muchnik

 

Junto a su tortuosidad existencial y sus incursiones en los abismos de la conciencia, Dostoyevski también tenía su punto cómico. En una de sus novelas menos conocidas, Stepanchikovo y sus moradores, el autor ruso narra las andanzas de un trepa arrogante y haragán, sobrino de un coronel retirado, que viaja invitado una temporada a la casa de campo de su tío. Y bien que se arrepienten, el militar y todos los habitantes de los alrededores, cuando ven cómo el nuevo huésped impone su ley despótica y bufonesca. “Es el Tartufo ruso”, resume el editor de El Aleph, Bernat Puigtobella.

Stepanchikovo y sus moradores es uno de los tres títulos con los que la editorial El Aleph y el Taller de Mario Muchnik se proponen recuperar las grandes obras de la literatura rusa en traducción directas de la lengua original, según ha señalado Puigtobella en la presentación de la colección en el Centro Cultural Blanquerna, en Madrid, a la que han asistido el editor Mario Muchnik y Xavier Mallafé y Fèlix Riera, directivos editoriales del conglomerado Grup 62. Los otros dos títulos iniciales son Una familia venida a menos, de Nikolái Leskov, vertida por Jorge Ferrer (“un Quijote que comete todos los errores posibles, en medio del declive de la nobleza rusa”, según Puigtobella), y Guerra y Paz, de Liev Tolstói, que reedita la traducción de Lydia Kúper, de 2003 -considerada canónica-. La propia Kúper, de 99 años y que firma la versión de Stepanchikovo, no ha podido acudir a la presentación, debido a su delicado estado de salud.

La caducidad de las traducciones

La nueva colección, que nace con el ánimo de convertirse en referencia, pone el acento en la calidad de las nuevas traducciones directas. “Una traducción, cuando es muy buena, dura entre 30 y 40 años”, ha advertido Muchnik, fundador del histórico sello editorial que lleva su nombre. Y ha puesto como ejemplo la que efectuó Kúper sobre el texto original de Guerra y Paz, publicada en 2003. “Es la versión más fiel al original”, ha explicado, “porque parte del texto que el propio Tolstói aprobó para su edición”. Muchnik ha precisado, además, que otras traducciones, como la que publicó Mondadori hace cinco años, presentan diferencias argumentales considerables porque parten de un texto anterior que no contaba con la autorización del autor.

En su operación de rescate del universo literario ruso, los editores ya tienen prácticamente listos los dos próximos títulos: Del álbum de un cazador, de Iván Turguéniev, traducida por James y Marian Womack, y la trilogía autobiográfica de Sergéi Aksákov (Un caballero rusoAños de infanciaLa flor escarlata), cuya traducción firma Marta Rebón, autora de la versión de Vida y destino, de Vasili Grossman (Galaxia Gutenberg), Premio de Traducción Borís Yeltsin.

Nota tomada de El País reproducida en este blog debido a lo relevante de su planteamiento, pues de ahí podríamos partir para hacer un análisis de las traducciones de otros grandes clásicos de la lengua inglesa, francesa y árabe, y prever, quizá, una nueva versión para las generaciones de hoy.