Una reflexión que vale la pena recordar por nuestro bien y el de la profesión.

Hablemos de traducir y divertirse

Muy buenas,

En estos días tuve un incidente con una empresa de localización que me envío un test para optar por un trabajo. Yo, confiado en el área (videojuegos), decidí tomarlo con la misma actitud con la que siempre he tomado los tests de localización (que me había funcionado para presentar y aprobar por lo menos en 15 tests de traducción seguidos en el área).

¿Mi sorpresa? No aprobé. Pedí de todas maneras el test para ver y se confirmó lo que sospechaba: a pesar de que me test había sido muy bueno, el revisor no lo era tanto, o no sabía del área o no fue objetivo corrigiendo ni basó sus respuestas para descalificar mi trabajo en argumentos lingüísticos válidos; solo usó el “no suena natural” o “no me parece que suene bonito” a pesar de que mis respuestas estaban en perfecto español.  Por supuesto, me indigné por…

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