Diario de una residencia artística (III)


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3 de septiembre de 2013

Por Edith Verónica Luna

Para hablar de Banff hay que hablar, sin duda, de la importancia del espacio, la influencia inevitable que éste tiene en lo que aquí se construye, en lo que se crea y se recrea. Porque en cada uno de los rincones de esta ciudad de cuatro por cuatro (si se me permite la expresión), hay alguien haciendo alguna labor creativa: en Banff Avenue está el chelista que improvisa por unas monedas, el grupo alternativo compuesto de tres músicos que siguen, cada uno, su propio ritmo; está también Gingko and Ink Atelier, la tienda de papel y materiales para crear tus propios libros, tarjetas, para adornar espacios y sentirte útil, único.

Pero subiendo Buffalo Street se llega al Banff Centre, la meca de la vida artística: una enorme biblioteca, un complejo deportivo, una zona de teatros, un auditorio al aire libre, dos restaurantes y la respectiva zona de descanso, el hotel vaya. Durante la comida se escuchan conversaciones en alemán, francés, inglés, todas acerca de proyectos de pintura, escultura, dibujo, música, poesía. Nadie está seguro de terminar su proyecto, pero una cosa damos por hecho, la idea, el concepto, está aquí, lo tenemos agarrado por los… cuernos, y no lo vamos a soltar.

La zona privilegiada de creación en la que estoy yo despierta envidias. Es un conjunto de ocho cabañas con baño, cocineta, sillón, escritorio, bosque para donde mires y todo el silencio del mundo. Una semana después de la presentación de Helium, la segunda novela de Jaspreet Singh, estábamos en el Hemingway Studio (la primera de esas ocho cabañas) hablando acerca de la traducción para la estación de radio del Banff Centre. Él traduce ahí las memorias de su madre, quien falleció apenas el mes de diciembre pasado. Sus lenguas de trabajo son el punjabi, su lengua materna, y el inglés, su segunda lengua. Yo ocupo la cabaña número cuatro, el Evamy Studio, traduzco su novela del inglés e hindi al español. Ambos, como traductores, conocemos al autor, él sabe ahora cuál es mi visión, mi manera de leer el texto y mi manera de abordarlo para la traducción. La conversación con la entrevistadora nos lleva a hablar de la casualidad de estar ahora en el mismo espacio donde él terminó de escribir la novela que traduzco, el lugar donde quizá yo termine la traducción. La importancia del espacio.

Conversando nos damos cuenta de una coincidencia más, ambos conocemos al poeta Michael Hulse, en distintas circunstancias, distintos lugares y distinto tiempo pero nos parece cosa brujas, cosa del destino, o será que quizá sólo nos esforzamos en encontrar casualidades donde no las hay, relevancias donde tal vez sólo haya nimiedades. Quizá es sólo el lugar, este espacio que casi nos obliga a buscarle el lado mágico a todo. No lo sabemos. Habrá que esperar.

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